"Los sexos de los árboles" es el nombre de mi cuento publicado en la edición de Octubre del 2012 en Refundación: Revista Latinoamericana. Es uno de los primeros cuentos que tallereé en el Taller de Alberto Chimal por ahí del 2004. Espero lo disfruten y sus comentarios.
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lunes, octubre 22, 2012
REFUNDACIÓN OCTUBRE 2012: LOS SEXOS DE LOS ÁRBOLES
"Los sexos de los árboles" es el nombre de mi cuento publicado en la edición de Octubre del 2012 en Refundación: Revista Latinoamericana. Es uno de los primeros cuentos que tallereé en el Taller de Alberto Chimal por ahí del 2004. Espero lo disfruten y sus comentarios.
REFUNDACIÓN OCTUBRE 2012
Ya esta disponible la edición del mes de Octubre de Refundación: Revista Latinoamericana. Tenemos como siempre muy buenos artículos con temas variados, entre ellos el reciente proceso electoral en Venezuela, la reforma laboral en México, el 2 de Octubre no se olvida, las leyes antidrogas en el Ecuador, la selección poética del maestro Mario Bojórquez y más.
miércoles, marzo 28, 2012
REFUNDACIÓN MARZO 2012: CUENTO "LA QUE SE FUE"
lunes, febrero 20, 2012
REFUNDACIÓN FEBRERO 2012: CUENTO "EL HIJO DE LA SERPIENTE EMPLUMADA"

Ya está disponible la nueva edición de Refundación Revista Latinoamericana, del mes de Febrero, donde además de invitarlos a leer mi cuento "el hijo de la serpiente emplumada"; entre otras cosas podrán ver una selección de Poemas del poeta Brasileño Ledo Ivo, traducidos al castellano por el poeta mexicano Mario Bojórquez. Artículos de opinión sobre Irán, la crisis de Europa, Grecia, el asesinato de Jesuitas en el Salvador y más.
lunes, noviembre 28, 2011
REFUNDACION NOVIEMBRE 2011: CUENTO DEL MES "MARIO"

martes, septiembre 20, 2011
REFUNDACION SEPTIEMBRE 2011: CUENTO "SEPTIEMBRE DEL '85"

Septiembre del '85, es un cuento que escribí por encargo para una antología que nunca se publicó en el marco de los festejos del bicentenario hace un año. Me hicieron especial énfasis en que querían historias positivas alejadas de cualquier historia de batallas independentistas. Quise darle la vuelta a la tuerca a una tragedia y hacer un breve relato de lo que viví ese año que sigue siendo tan presente para muchos, dedico especialmente este cuento a esos "bebes milagro" que nos enseñaron a los mexicanos hace 21 años, que cuando nos unimos de verdad antes las tragedias, no tenemos que esperar a que ningún líder o partido nos resuelvan las cosas. Esto fue lo que las musas me dictaron.
miércoles, julio 20, 2011
REFUNDACIÓN JULIO 2011: FUERA DE TIEMPO
jueves, abril 21, 2011
REFUNDACION ABRIL 2011: HERMANITO
lunes, octubre 12, 2009
LA ÚLTIMA REVOLUCIÓN
Queridos padres cuando lean esto yo ya estaré muerto. Mis amigos y yo habremos ido a esquiar al Everest, para llevar a cabo un suicidio masivo en festejo por nuestra ochentava licenciatura concluida. Como en nuestras otras tantas muertes todos serán reconstruidos excepto por mi, su hijo; antes de partir al viaje he hackeado mi base de datos y he borrado todos los respaldos de mi mapa anatómico, mi mapa mental, mi personalidad y mi alma. Pienso que en un mundo donde la muerte y la enfermedad han sido abolidas, no existe acto de rebeldía mayor, ni libertad mas suprema, que desaparecer para siempre de la existencia.
jueves, mayo 07, 2009
MARIO
Aquí les dejo, uno de los cuentos que publiqué en la antología hispanocanadiense, ANTARES 2009.
Para los que no estuvieron en la presentación es el que leí ese dia, ahora dejo su versión traducida al inglés. Les recomiendo leerlo en voz alta, jueguen leyendo lo mas rápido posible y sientanlo mucho, les aseguró que no se arrepentirán.
Once again, I heard it so close, inside the room, as if it had been my voice or yours. You´re still asleep, Laura. I´ve listened carefully but I haven´t been able to hear any more sounds; only your breathing and my heart beat. I know that you are still angry. I hold you close. I close my eyes and I try to sleep. Mario, that noise, like soft panting. Could it be the neighbors? I was excited by the idea of spying on them, even if it was just by listening to them. I kiss your neck. Your skin breaks out in goose bumps, and you respond by moving closer to my body. Have you forgiven me? Your gentle rocking movements begin to arouse me. I have lost all sense of responsibility. All I need is another little moan from the neighbors to set our bed on fire. And that voice that doesn´t return. Was it my imagination or perhaps a dream? Mario. My name. Now I´m sure they´re saying my name. You have stopped moving. I get up to investigate. I wipe the fog of the window pane. Perhaps someone came to look for me. No one is there. The street looks lonely. I look at my watch. It´s three in the morning. I turn my head to look at you, but you have closed your eyes again. Mario. One more time. It must be coming from outside. I grab my robe. I leave in a rush through the door of the apartment. I feel the cold floor of the stairs. I didn´t even put on shoes. The steps never seem to end. I´m going downwards as if I were on a toboggan. I go out through the main entrance. The surface of the sidewalk feels damp. Perhaps because of the heavy rainstorm in the afternoon. I look for the origin of that moan, but I don´t hear it again. I take a step forward. Something crunches under my bare foot. It´s a snail. Its slime oozes down until it hits the ground. I feel a mixture of horror and disgust. Mario. It was louder this time. It sounded like a woman´s voice. Perhaps my mother´s voice, like when she would yell at my father at night. Those nights when he would come home drunk. He and I have the same name. Mario. Yes and that is how she yelled. I never knew if she was calling me or begging him not to hit her. In any case, I never did anything. I was so scared of him. He was a small man, but I was only a child, a child who was even smaller. Mario. It was coming from behind the fog. I looked for my mother maybe for Lucia, my little sister. I remember the look of terror on her face when Dad would come home. We protected each other from him. But sometimes, he would visit her too. She´d scream. Mario. She would call me. She would beg form my help. I burned with rage, but could only clench my fists. I would wet the bed. I felt so powerless. Mario. It flew around, buzzing at my side like something tugging at my ear. I´ve been walking around and around with no fixed direction. I am gripped with anxiety. Mario. What is this? I once again myself find myself in front of the building. It´s coming from inside. Mario. From the second or perhaps the third floor. The third floor is where you are, Laura. Now I´m going up. The edge of the steps is hard on my feet. The slope is as step as a terrible wall. Mario. I´m quite close now. My chest hurts. I feel a strong rage that pierces my entrails. How long have I carried this weight? Mario. I´m in front of our door. It si closed now. I didn´t leave it like that. Mario. It is your voice that I hear. How could I have been so foolish? Mario. It was always coming from within the house. Mario. Sleeping right next to us. Mario. In our bed causing you pain. Mario. I beat my body in desperation. Mario. The firm walls thunder. Mario. The frame of the door gives way. Mario. The wood splits. Mario. The paint cracks. Mario. I enter. Mario! I cross the living room like a lightning flash. Mario! I break into the bedroom. Mario! I confront the shadow of darkness. Mario! He is hovering over your body. Mario! With hands closed around your neck. Mario. You look at me. Mario! I see the whites of your eyes. Mario! I struggle against hi overpowering strength. Mario! I feel his hatred. Mario! I inhale his fear. Mario! My legs shake. Mario! I can´t contain the urine. Mario! I loathe him. Mario! He despises everything that I stand for. Mario! He knows that I never wanted to be like him. Mario. To resemble him. Mario! Mario! I clench my hands with greater force. I feel my fingernails digging into the flesh. The eyes swell. I see how the veins pop out to the point of bursting. I can´t stop myself…Mario! Your irises shrink to nothing. A thread of blood trickles from your nose like the slime of that snail. You pronounce my name for the last time. Mario. I didn´t want to do it. I utter to you. I close your eyes. I came back too late.
Copyright © 2008
domingo, noviembre 09, 2008
LA BUENA MADRE
Les recomiendo leerlo en ayunas, aumentara su introspección en la historia que se narra.
Por otra parte ya que estamos hablando de Argentina, pues resulta que allá es todo un éxito un cover que la Renga hizo a Triste Canción del TRI, les dejo aquí el video de uno de los conciertos donde esta canción ya es todo un culto para nuestros amigos del cono sur.
Nos vemos pronto y si pueden lean el cuento.
miércoles, mayo 10, 2006
La buena madre
martes, abril 18, 2006
"eL vEnAdO Y eL cOLIbRI", 8va parte
No todos los días uno escucha una voz poderosa que amenaza con devorarnos, es por esta que razón que Huitzol alarmado voló hasta tener de frente a la gran boca -¡¿Devorarnos?!. ¡Nos confundes, Oh gran señor! -dijo el colibrí-. Ignoramos quien sea vuestro hermano, pues nos encontramos tan solo en la búsqueda de el Gran valle y creímos por un segundo que este gran montículo de arena que ahora proteges, era una de la las legendarias montaña que encierran al lugar, donde se encuentra la casa de las aguas.
La enorme boca se estremeció nuevamente, dejando caer partículas de arena.
–Yo soy el hacedor de montañas –dijo-. Construí en otro tiempo, la casa de las aguas a petición de mi madre la tierra, como regalo de compromiso para mi hermana la lluvia. Lejos se encuentran de su destino –continuó-. Mas me conforta el saber que no son aliados del viento, terrible destructor de la tierra que junto a su hijo Huracán, aplanan la tierra buscando que nada ni nadie pueda detener su paso.
-¡En verdad lo que cuentas es terrible, Gran hacedor de montañas!. –dijo Amatl y continuo-. Nosotros mismos hemos sufrido los estragos del viento, pues venimos de el Gran bosque viejo, donde la ausencia de la lluvia hace morir a nuestros padres y hermanos. Por eso buscamos las montañas, pues llegar a el Gran valle es nuestra ultima esperanza.
-Quisiera guiarlos yo mismo –dijo agitándose el gran montículo de arena.- Pero mi labor es hacer montañas y temo que si faltara a esta obligación, el ímpetu destructivo de el viento, causaría peores estragos al Gran bosque. Pues permitiría que el viento y su hijo circularan libremente por el gran desierto de arena blanca.
-¡Nada en el mundo quisiéramos mas que tu poderosa compañía! –dijo Huitzol.- Pero agradeceríamos, nos indicaras como llegar a las grandes montañas y finalmente al valle donde se encuentra la casa de las aguas.
-Difícil es en verdad la meta que desean alcanzar –dijo el Hacedor de Montañas-. Pero alcanzo a ver un fuego que los impulsa a continuar y nada de lo que yo les cuente los hará desistir. Seguid el camino del sol, que diario desaparece en el poniente, en el transcurso de tres días divisaran las montañas de el Gran Valle. Muy altas e imponentes son estas montañas, por lo que les será difícil atravesarlas. Están hechas de piedra sólida, la cual moldee con una llama de fuego imperecedero que aun subsiste ahí en el valle, pero mala fue la hora en que cedí al ruego de mi hermana la Lluvia y construí una entrada para que el viento pudiera visitarla, pues cuando el viento descubrió las propiedades de aquella poderosa flama, la utilizo para devastar la tierra y crear este Gran desierto de arena blanca.
Los dos hijos de Xacara sintieron una honda tristeza al escuchar la historia que la gran boca les narraba y puesto que habían caminado sin parar durante demasiado tiempo decidieron, decidieron esperar que llegara la noche, al abrigo de la sombra de aquella montaña de arena blanca.
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jueves, abril 13, 2006
Las 3 cosas más inútiles
--No lo sé –dijo David, dando pie a que continuara con el chiste.
--Como todos sabemos la primera es el pito del Papa.
--De acuerdo, jejeje –dijo David mientras se acercaba a unos arbustos dando la espalda a su amigo.
--La segunda es el cerebro del presidente.
--Ok ¿y cual es la tercera? –cuestiono David mientras liberaba la presión de su esfínter y daba libertad a la orina que se desparramaba sobre las raíces de aquellos arbolitos.
--Pues la tercera es...
¡Piriiiiiiiii! ¡Priiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! – se escuchó un silbato a lo lejos --¡Hey, chavos! ¿Qué hacen? –un grito a la distancia.
David y Ramón pudieron ver a tres policías que se acercaban a paso veloz empujando sus prominentes barrigas lo más rápido posible, para colocarse finalmente donde ellos se encontraban.
--Joven acaba de cometer una infracción del tipo civil, en este parque no se puede orinar –dijo el oficial más regordete.
--Pues usted no podrá oficial, pero mire yo hasta surcos hago –dijo David de forma socarrona.
--Muy chistoso, joven –dijo de nuevo el oficial que parecía ser el líder-- pero acaba de cometer un delito.
--¡Discúlpeme oficial pero es que ya me andaba –volvió a contestar David de manera no muy formal.
--Pues lo siento joven, la ley es la ley
--Se hubiera fijado que no pasara nadie joven ¿Pues que no nos vio? –cuestiono otro de los azules, el que parecía ser el mas joven de todos, ostentaba una incipiente barriga además de lucir un mostacho de color dorado de esos que nunca han sido rasurados que le daba una apariencia como de ratón Crispín que a Ramón le pareció bastante graciosa.
--Además, ¿Qué no vio la capilla enfrente, no tiene respeto por la virgen? –interpeló ahora el tercer policía que por el cabello cano debía ser el mas viejo.
--Si, oficiales, siento mucho todo lo ocurrido, no volverá a pasar. ¡Es que también no hay baños cerca!
--¿Cómo que no hay? Esta el de plaza Hidalgo, aquí a 7 cuadras – alegó el policía mas joven—ese abre incluso a estas horas de la noche.
--¡Uchale, mi joven va a haber que llamar a una patrulla para que se lo lleven al M.P.! –sentencio el líder de aquel trío.
Ramón que no había tomado cartas en el asunto y que hasta el momento contemplaba divertido la situación, se tornó serio cuando escuchó lo de la patrulla y preguntó a los oficiales lo que procedía; el mas joven le contestó:
--No se preocupe por su amigo, joven, solo lo llevaran para que el juez decida cual es la pena por la infracción que cometió, no pasara de 10 salarios mínimos.
El policía canoso mientras tanto, se comunicó por medio de un celular con la central y reportó el incidente haciendo uso verbal de las clásicas claves numéricas de la fuerza policial. Ramón hacía un calculo mental de a cuanto podría ascender la multa cuando de pronto los policías pidieron a David acercarse a la calle pues venia en camino una patrulla.
Los dos jóvenes siguieron a los uniformados y los cinco esperaron a la orilla de la banqueta, mientras un río de carros con faros encendidos atravesaban la calle a altas velocidades. En eso se divisó una torreta azul y roja, los tres regordetes policías agitaron los brazos para que la patrulla se detuviera y así sucedió, pues esta se alineó a la banqueta y el conductor se asomo por la ventanilla, preguntando:
--¿Qué paso compas?
--Una infracción civil, orinando frente a la capilla de la inmaculada concepción de Maria
--¡Uyy, pos si esta grave! Pero nosotros no los podemos llevar ahora estamos dando un rondín, nos avisaron que vieron el carro de la parejita esa que siempre se encuera. Parece que ya les gusto que los sorprendamos, la vieja esta bien buena. Esperen a que pase otra patrulla ¿No?
--Pues como usted diga compañero, ahí nos vemos
--¡Igual compa, ahí te ves! –dijo el patrullero mientras aceleraba y se perdió rápidamente en una boca calle.
--¡Rondín, mis tompiates, pinches huevones! –dijo el líder de los tres policías— y todavía les dan patrullas a nosotros ni bicicletas, a pura pata nos traen, no cabe duda que no sirve de nada ser honrado.
--¡Ya bájele mi sarge!, Ahí viene otra –le dijo el azul de rubio mostacho
--¡Pues párala inútil!
Así hizo el joven poli, bajando de la banqueta para hacerse notar. La patrulla divisada, procedió a orillarse y en esta ocasión el copiloto que parecía ser un policía veterano, bajo del vehículo cuando este continuaba en movimiento y rodeándolo por la parte de atrás subió a la banqueta y prorrumpió:
--¡Aja! ¿Que tenemos aquí, un caso de drogas? Bien hecho muchachos, desde este momento yo me encargo.
Ramón y David aunque serios, se asustaron por la aseveración del patrullero y los tres panzones perseguidores del crimen se quedaron callados hasta que el mas joven interrumpió:
--No, pero si solo estaban meando en el parque, --luego reflexionando dijo-- bueno de hecho solo uno de ellos.
El colmilludo policía frunció el ceño queriendo fulminar con la vista a su novato compañero con todo y su simpático bigote y agrego:
--¿Y acaso ya los revisaron bien, que no saben que el uso de algunos enervantes produce incontinencia y unas ganas tremendas de vaciar la vejiga?
A lo que David molesto contesto:
--¡Si, sobretodo el consumo en exceso de H2O! No diga sandeces y llévenme ya al M.P. que traigo prisa.
El comentario no agradó mucho al patrullero y se preparaba a contestar, cuando su compañero que permanecía al volante, le interrumpió:
--¡Tenemos un 82-87!
--Tendrán que esperar otra unidad, buenas noches –dijo el veterano y una vez abordo el vehículo este arranco y se perdió en la distancia al igual que la primera patrulla.
Los tres policías se impacientaron por la situación que cada vez le parecía mas cómica a los dos muchachos, el silencio fue interrumpido por el sargento que furibundo dijo:
--¡Me lleva la que me trajo! ¿qué nos van a dejar aquí toda la noche? –y después dirigiéndose al policía canoso prosiguió—¡Senties, llame otra vez al cuartel, dígales que nos envíen alguien que sirva para algo, que si no voy a liberar al infractor!
David ser alegró al escuchar la amenaza del sargento, pero se desilusionó rápidamente cuando el ruido de una patrulla los hizo darse cuenta nuevamente de las luces rojas y azules de una nueva patrulla. Otra vez los policías hicieron guiños para detenerla, esta vez los patrulleros venían directamente del cuartel, causa expresa por la infracción cometida.
Revisaron de pies a cabeza a David y le indicaron abordara a la unidad, se volvió una tragedia cuando le dijeron a Ramón que el no podía subir al vehículo para acompañar a su amigo, pues solo tenían permitido transportar a infractores
Ramón pensó en marcharse a su casa, pero David le dijo:
--Me alcanzas allá ¿no? A lo mejor necesito que me prestes lana
--Por supuesto, nos vemos allá –respondió-- ¿Dónde es?
Ramón caminaba por una gran avenida con camellón, los policías le habían indicado como llegar al M.P. supuestamente estaba localizado a unas 12 cuadras del parque, no era muy lejos pero todavía era de noche y a pesar de que ya se divisaba la aurora del amanecer en el horizonte, todavía no se veía pasar ningún autobús, trolebús, microbús o pesero.
Decidió tomar un taxi, se acercó a la calle y extendió el brazo al primer vocho verde que pasaba, este se orilló al instante, el conductor abrió de un empujón la puerta y al mismo tiempo la sujetó con una cadena amarrada a ella.
--¿Adónde lo llevo joven? –dijo amablemente.
--Aquí al M.P. derecho como a unas 10 cuadras
--¡Uyy no joven, pensé que iba pa mi rumbo, es que ya me voy a dormir!
--Solo son diez cuadritas, no es tanta vuelta –le rogó Ramón
--¡Esta bueno, pero le cobro doble banderazo, pa que valga la pena joven! ¿Qué dice? –dijo el taxista descarando el intento de estafa.
--No, pues no. Ahí la dejamos mejor –dijo Ramón dándose cuenta del timo.
--Le va a costar trabajo agarrar otro taxi, pero pues como quiera –el conductor jaló la cadena y acelerando simultáneamente se alejó azotando fuertemente la puerta de su vehículo.
Sin saber que pensar Ramón se quedó estático por su mente pasó que ese taxista era mas inútil que el ángel de la guarda de los Kennedy.
Pero su pensamiento se interrumpió cuando divisó la torreta de otro taxi que se acercaba, se abalanzó a la calle y movió los brazos desesperado, pero el conductor al parecer se asusto pues reaccionó de una forma muy extraña, frenó en seco como a treinta metros de Ramón, quien se acercó corriendo al vehículo, pero el taxista piso el acelerador, metió la reversa, se dio vuelta en “U” y se escapó en sentido contrario.
Ramón se impresionó mucho por lo ocurrido, volteó para todos lados, buscando alguna explicación lógica la cual no halló por ninguna parte, entonces continuó su camino.
Unas cuadras después, divisó otro taxi, pero este venia del otro lado del camellón, el muchacho grito con todas sus fuerzas:
--¡TAXI!
El conductor dio un flashazo con las altas y rápidamente tomó el retorno para ir en busca de su nuevo cliente. Abrió la puerta empujándola y dijo efusivamente:
--¡Buenos días! ¿Adónde lo llevo?
Ramón sin decir nada abordo rápidamente y de la forma más cortés que pudo dijo:
--Voy aquí cerca como a nueve cuadras.
--Muy bien joven, agárrese –contesto el taxista, cerrando la puerta con su también clásica cadena y prosiguió-- ¿Qué ya a descansar a su humilde morada, mi buen?
--¡No para nada! –dijo Ramón.
--Espero no este yendo al trabajo, por que además de que nadie debiera trabajar en domingo lo veo muy jodido como para acabar de levantarse.
--No ¿cómo cree?, Voy por un amigo aquí al M.P., ¿si lo conoce no?
--Pues espero se refiera al M.P., por que a su amigo no tengo el gusto –respondió riéndose en forma sarcástica.
--Je je je, --rió Ramón—Oiga por cierto, hace rato paré otro taxi pero se detuvo en seco y se dio la vuelta, poniendo pies en polvorosa ¿Qué le habrá pasado no sabe?
--Je je je, ¡Le vieron cara de caco!, es que su pinta no le ayuda nada, yo lo subí solo por que es mi primer cliente y pues todavía no tengo nada que me robe, además es de mala suerte no atender al primero que nos haga seña. Por cierto ¿Si trae cambio verdad? Ya ve que estoy comenzando el día.
--Pues mire traigo un billete de 500 pesos –dijo Ramón—pero supongo que si usted no trae lo podemos cambiar en alguna tienda.
--Si no se preocupe, me alegra escuchar que traiga dinero que es lo que importa –dijo seriamente y de pronto dando un frenón, volteo su cuerpo sobre el asiento sosteniendo un arma.
Ramón ya no sabía que esperar no era su noche definitivamente. Miles de pensamientos pasaron por la mente de Ramón, ¿debía de dar el dinero y no arriesgarse? A lo mejor iba a necesitar el dinero para sacar a David del M.P., pues según sus cálculos la multa podría ascender a 480 pesos.
El salvar su vida comenzó a convertirse en su prioridad a la orden del asaltante metió su mano para buscar su cartera, pero los nervios lo traicionaron y debido a su lentitud el taxista desesperado estiró la mano para catearlo el mismo, pero se descuido pues bajo el arma y Ramón pudo ver una banda roja de fulminantes que sobresalía en la parte trasera del revolver, entendiendo que el arma era mas falsa que el taxista, lo golpeo en el rostro al tiempo que este acciono el gatillo. Y tal como supuso el desesperado muchacho, la pistola solo era de juguete, hizo mucho ruido y despidió un penetrante olor a pólvora pero no le provoco el menor daño. Abrió la puerta del Taxi y desesperado emprendió la huida metiéndose por una calle estrecha.
Sin saber ni como, después de correr como 3 cuadras Ramón se encontró frente a frente con la oficina del Ministerio Publico y jadeando empujó la puerta.
Vio a su amigo David saliendo de una oficina, acompañado por algún licenciado que lo reprendía amablemente por la infracción cometida, recordándole no hacerlo nuevamente.
David sonreía carismático, de pronto descubrió a su amigo en la entrada, se acercó y le mostró cual trofeo, una multa pagada por 48 pesos, levantada por la infracción de depositar desechos o basura en la vía publica.
Cuando salieron a la calle, el sol resplandecía en el horizonte y los pajarillos trinaban ya. David viendo a su amigo le sugirió:
--¿Y si tomamos un taxi, Ramón?
--No lo creo, prefiero caminar ¿y tu?
--No se, ya me dieron de nuevo ganas de mear –dijo David un poco serio.
--Pues ya sabes a la plaza Hidalgo, ahora solo esta como a 20 cuadras –dijo Ramón riendo.
--¡Suena bien! Pero no me terminaste de contar ese chiste
--¿Qué dices, cual chiste?
--Las tres cosas mas inútiles ¿recuerdas? El chiste que contabas
--Ahh claro, se me olvidaba, te decía que las tres cosas más inútiles del mundo son –Ramón alzó tres dedos, se disponía a contar cuando el mismo se interrumpió y dijo:
--¡Creo que después de esta noche, ya no lo sé!
por m A m E
sábado, abril 08, 2006
"eL vEnAdO Y eL cOLIbRI", 7tma parte
La noticia entusiasmó también a Amatl y ambos aceleraron su paso con la esperanza de llegar más pronto al lugar que donde podrían salvar a todos los seres del Gran bosque viejo.
Mantuvieron la marcha toda la noche y cuando aclaraba el nuevo día, Huitzol nuevamente ascendió muy alto para ubicar nuevamente la montaña pero grande fue su sorpresa cuando se percató que esta no se encontraba más donde la viera el día anterior. El colibrí no encontró explicación a lo ocurrido y descendió enfadado a comentarlo con Amatl. Ambos reflexionaron sobre la posibilidad de que Huitzol se hubiera confundido con algo mas o el que los deseos de llegar a la meta le hubieran hecho alucinar. Al día siguiente el colibrí se elevó por los aires y nuevamente divisó en la lejanía la supuesta montaña, lo informó al instante a su hermano. Por este motivo decidieron proseguir su marcha durante el día, sin importarles el calor abrasador, pues era la única forma de no perder de vista a la anhelada montaña. Pero al llegar la tarde el colibrí se elevo nuevamente para confirmar la ruta y con angustia contempló que la montaña había desaparecido una vez mas.
Amatl comenzó a creer que su hermano se había dañado por el calor de los dias anteriores pero guardó sus comentarios para no hacer sentir mal a su hermano y amigo. Ese dia ocurrió que nuevamente Huitzol divisó la escurridiza montaña, ellos reanudaron su camino para encontrarla, lamentablemente esta volvió a desaparecer. Esa noche fue la primera vez que los inseparables amigos pelearon, pues muchas veces se tienen visiones distintas de un mismo hecho, la discusion fue larga y pareciera no tener solución pero antes del amanecer sus orgullos se hicieron aun lado y finalmente hubo un reencuentro. Prosiguieron su marcha durante el día y justo cuando el sol se encontraba en el cenit, Amatl contempló frente a él, a unos cuantos pasos de distancia, un gran montículo de tierra, que relacionó inmediatamente con lo que el pequeño colibrí había visto anteriormente.
Huitzol salió de debajo de su hoja plateada donde se encontraba descansando, intrigado por la pausa de amatl y trinó alegre cuando descubrió el montículo que tan difícil les había sido encontrar. Amatl se disculpó ampliamente con su hermano que daba vueltas por los cielos reconfortado por comprobar que no había alucinado.
Entonces los dos se encaminaron hacia la enigmática montaña y sucedió que conforme mas se acercaban, comenzaron a observar ondulaciones en la arena, que producían hermosas figuras de todo tipo, era como si el desierto estuviera vivo y tratara de comunicarles algún mensaje pero que ellos no alcanzaban a entender, de pronto cuando se encontraron lo mas cerca de el gran montículo de arena, este se altero ante la llegada de las criaturas del bosque y comenzó a estremecerse, una gran boca se formo en el, pero mas sorprendente aun fue cuando acabó con el desolador silencio del desierto y con gran estruendo prorrumpió -¿Qué buscáis aquí? –dijo la potente voz y continuó -¿Acaso los ha enviado mi hermano a molestarme?
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jueves, febrero 02, 2006
Y quedó escrito con el fuego por m A m E
Nuestro director de escuela, el hermano David, visitaba cuarto por cuarto revisando que se apagaran las luces y todos se durmieran a las ocho de la noche; pero cuando finalmente se marchaba a su habitación, empezaba la fiesta: todos los días se podían oír risas en las distintas habitaciones, los juegos eran variados, lo más común era probar tabaco y alcohol por primera vez, aunque otros más osados organizaban competencias de ingerir cucharadas de nescafé hasta el alucine. Muchos tenían curiosidades sobre el sexo que resolvían contando y escuchando chistes calientes o hasta organizando juegos para medir el tamaño y potencia de sus miembros viriles. Pero los del número 4 no nos contentábamos con ninguna de estas travesuras infantiles, el encierro no era lo nuestro y si algo habíamos descubierto desde el primer día, era nuestra común afición por el juego del hombre: el FUTBOL. Pacheco que se había vuelto nuestro líder rápidamente nos convenció a todos de salir a jugar en la noche al terreno baldío de al lado. Lo primero fue conseguir una pelota, pues estaba prohibido tener cualquier tipo de juguete en los cuartos; pensamos en sacar uno del cuarto de juegos pero éste se encontraba cerrado con candado.
La suerte fue providencial, Pacheco encontró un balón extraviado en las afueras de la casa, en una de sus tantas escapadas furtivas durante el día, o al menos eso fue lo que nos dijo.
Ya sin impedimentos, planeamos nuestra primera salida nocturna y decidimos esperar a que pasara la media noche, iríamos de uno en uno simulando ir al baño, con la ropa deportiva puesta bajo la pijama, para después brincar la barda del patio trasero. Todo salió bien y así dio inicio una semana de partidos bajo la luz de las estrellas y a la sombra del Tepozteco. Siempre jugábamos hasta el amanecer, los bostezos durante las clases de catecismo nunca delataron nuestros escapes futbolísticos y los compañeros de la habitación 4 hicimos un pacto de mantener el secreto, incluso hasta con nuestros amigos de los otros cuartos.
Pero una noche sucedió que mientras nos encontrábamos en pleno juego, tres niños nativos llegaron de improviso. Me sentí intimidado pues nunca había tenido contacto tan directo con niños de provincia, parecían ser de nuestra edad, aunque mucho mas bajos de estatura además de que el color de nuestra piel era distinto. Pero había uno bastante alto que venía a la cabeza, un chico moreno de ojos amarillos, que a pesar de ser un niño tenia musculatura marcada, tal vez por trabajar en el campo, pude ver cierto resentimiento o tal vez una especie de desprecio ancestral en su mirada. Entonces habló y nos dijo –¡Esa es nuestra pelota! –con un acento bastante chistoso, sin dar espacio entre cada palabra.
Pacheco siendo el más alto de nosotros se puso enseguida al frente y replicó: -Si eso es verdad, demuéstralo.
-¿Para qué? si es mi pelota, el otro día mi hermanito la perdió aquí, dámela ya.
-Esa no es una prueba suficientemente buena -dijo Pacheco- pero ¿qué te parece si lo dejamos a un juego de fútbol?.
-Los chilangos no saben jugar, pero nosotros solo somos tres, si mañana vienen los barreremos aquí. Yo soy Bachá y mañana me vas a dar mi pelota.
-Pues a mí me dicen Pacheco y eso veremos.
Establecido el reto, nos fuimos a descansar. La emoción por el enfrentamiento de la siguiente noche nos mantuvo despiertos y más de uno se quedó dormido en la clase da catecismo, pero llegó la hora y parecía que la luna misma quería vernos pues esa noche brilló con todo su esplendor. Jugamos durante horas contra ocho niños nativos que no lo hacían nada mal. Bachá y Pacheco se enfrentaron no solo como capitanes de equipo también como estrellas en la cancha, cada uno haciendo 2 anotaciones; pero el sol ya clareaba en el horizonte y aun no se decidía un ganador pues el marcador iba empatado a 4. Bachá pudo esquivar la fuerte marca de Pacheco, burlando la defensa se dirigió a nuestra portería y disparó, un potente tiro que pasó rozando el poste para irse a incrustar en una varilla, eso dio por concluido el partido y parecía que también nuestras noches de juego.
Ante los reclamos de todo mundo, Bachá pidió disculpa, pero Pacheco le dio la mano y lo felicitó por el gran encuentro, a lo que el moreno respondió con una sonrisa y dijo:
–Lástima que ya no tengamos pelota para seguir jugando con ustedes todos los días.
Algo especial había pasado esa noche, ya no veíamos a los Tepoztecas como unos pueblerinos y ellos ya no nos decían chilangos. Bachá nos dijo que probablemente esa noche lloviera y su papá decía que después de la lluvia, se podían ver Nahuales, una especie de espíritus entre hombre y animal. Los capitalinos nos maravillamos con la historia pero Pacheco observando al sol, meditó sobre el comentario de Bachá, una idea paso por su mente y pregunto intrigado -¿Dices que va a llover hoy?
-Si, así lo pintan las nubes.
-Entonces si lo que dices es cierto, prometo traer un nuevo balón hoy en la noche, un balón especial pero no para jugar en este terreno, los esperamos en las afueras del pueblo, por donde se sube al cerro, ¿vale?
Bachá respondió dándole la mano y nosotros corrimos a nuestro cuarto antes de que alguien se diera cuenta de nuestra ausencia. Todo el día estuve intrigado sobre cuales eran las intenciones de Pacheco, solo alcancé a ver que iba y venia trayendo distintos objetos, trozos de madera, trapos viejos, brea de la carpintería, y varios de nosotros tuvimos que cubrir sus labores mientras él en el cuarto se encontraba ocupado terminando lo que el llamaba era la mejor idea que había tenido en su vida.
La lluvia llegó a eso de las diez de la noche como Bachá nos había afirmado; duró solo una hora, pero dejo una espesa neblina. Salimos de la casa y nos encaminamos al punto de encuentro. Pacheco nos seguía cargando una cubeta, que para todos, excepto él, era un misterio.
Los niños del pueblo nos esperaban donde acordamos, fue algo especial: nos saludamos como si nos conociéramos de toda la vida. Caminamos a campo abierto hasta que encontramos la cancha ideal: un pastizal rodeado por maizales. Finalmente Pacheco nos reveló su genial idea, una bola fabricada con trapos viejos y centro de madera, me sentí desilusionado, hasta que percibí el olor a brea, mientras mi amigo tomando un encendedor, iluminó los rostros de todos, dándonos un balón de fuego. Así dio comienzo el juego, ya no se distinguió el origen, chilangos y tepoztecas nos mezclamos pues Bachá y Pacheco hicieron los equipos escogiendo jugadores de ambos bandos. Yo fui la primera elección de Bachá lo que me hizo sentir importante.
El balón era lo único que no se perdía en la niebla, Pacheco lo había fabricado muy bien, pues no se deshacía ante ningún embiste además de que el pasto mojado no podía apagarlo. Era pesado para que no tuviera mucho vuelo, de forma que no fuera a lastimar a nadie, aun así, rodaba con gran velocidad de un lado a otro. De pronto yo traía el balón a mis pies y buscando dar servicio a Bachá, pude ver que me miraba con ojos de serpiente, pensé que era una ilusión, pero de pronto fui atajado por Pacheco que me pareció tener la forma de un águila. Yo mismo sentí transformarme en alguna clase de felino; ya no éramos aquellos niños, éramos semidioses antiguos celebrando la creación de un nuevo sol. Todos revelaron sus verdaderos espíritus. Pacheco se movía ligero de un lado a otro, transportando el balón con sus garras, pero Bachá habilidoso pudo ponérsele enfrente y de pronto en un abrazo mortal ambos sujetaron la bola, fue tan solo un instante pero a todos nos pareció una eternidad, estaban tan cerca el uno del otro que parecían ser uno solo, una especie de serpiente emplumada, de pronto el águila se separo de la serpiente y tomo el esférico con fuerza, lo transportó a terreno enemigo, burlando a todos, se acerco a la meta y disparó fuerte. Nada hubiera podido detener aquella primera anotación si no fuera porque Bachá, viniendo desde atrás, brincó y con un remate de cabeza, que dejó humeando su cabello, desvió el tiro; cayendo la bola de fuego dentro del maizal, que a pesar de estar mojado ardió enseguida. Ahí se acabo la magia, todos despertamos de nuestro sueño y también Don Gregorio, el campesino propietario de aquel plantío.
El Hermano David llegó cuando el fuego ya se estaba apagando, ninguno de nosotros quiso ni pudo explicar lo que ahí había pasado, se quedaron para siempre con la idea de que estábamos haciendo una fogata. De castigo nos mandaron todos los días que restaban del campamento a trabajar en el maizal que habíamos deshecho.
Un día mientras limpiábamos el terreno, Pacheco nos llamó a mi y a Bachá, nos mostró una roca que tenia inscripciones raras, --Seguro es prehispánica –dijo emocionado por el hallazgo. En eso llegó Don Gregorio, que amable nos explicó, que esa piedra, era lo único que quedaba de una antiguo cancha de juego de pelota, donde se ofrecían el maíz y el fuego. Miré a Pacheco tratando de adivinar su pensamiento pero él se acercó a Bacha y juntos contemplaron el campo, fue cuando me aproximé a ellos que pude ver nuestra historia escrita en el suelo.
viernes, septiembre 23, 2005
"Darte el sentido...."
Arian, mi amigo desde la prepa, se iba de viaje con su novia a las playas de Oaxaca durante la Semana Santa. Daniel, Carlos y yo, los “Tres mosqueteros”, decidimos hacerles el mal quinteto, haciendo fila junto con ellos desde muy temprano en la estación de trenes, conseguimos pases hacia la ciudad de Oaxaca. ¿Por qué viajar en tren? Además de ser lo más barato nos parecía una gran aventura.
La locomotora con un gran estruendo arranco puntual a las siete de la noche, partiendo así al atardecer y no fue el vaivén o mis amigos queriéndome llevar a chupar al entrevagon, lo que interrumpió mi lectura de “Los relámpagos de Agosto” de Ibargüengoitia, sino el boletero corriendo a través del pasillo, justo cuando salíamos de la ciudad de México, alertando a los pasajeros para que cerráramos nuestras ventanas. Sin entender obedecí justo segundos antes que comenzara una terrible lluvia de piedras que con sus terribles impactos cuartearon algunas ventanas, asombrado logre apreciar una pandilla de mas de cien niños, probablemente habitantes de las vecindades aledañas. Sus gritos y la ferocidad con que arrojaban aquellas piedras parecían descargar los males que aquella maquina producía a su barrio con su pasar puntual todos los días a las ocho de la noche.
Después de tremendo trance finalmente nos encontramos fuera de la ciudad y muchas cosas podrían contarse de las innumerables paradas en cada estación. Mas de 20 veces nos detuvimos en distintos poblados a lo largo de nuestro recorrido y en cada una de estas interrupciones fuimos abordados por ejércitos de vendedores, que nos ofrecían de todo, sobre todo productos característicos de su región, camote de Puebla, Agua de Tehuacan, Pulque, Mezcal, hongos silvestres, Tlayudas etc. u objetos de comercio habitualmente ambulante, como lamparitas, pomadas, el libro de el herbolario Azteca, cigarros, dulces y encendedores.
Viajaban en el mismo vagón unos chavitos fresas del colegio Madrid que consumieron de todo lo que les vendían, aparte de venir bastante bien abastecidos de alcohol, tabaco y algún otro estupefaciente.
Mientras tanto el tren seguía haciendo parada tras parada, pero lo más grave fue que en cada estación abordaron más pasajeros que sin asiento invadían los pasillos.
Arian y su novia se hicieron de la vista gorda y durmieron acurrucados tapándose con un saco de dormir. Los tres mosqueteros permanecíamos sentados en una hilera de tres asientos, pero cuando el tren paro en Tehuacan, abordo una señora embarazada con dos niñas en cada brazo, nuestra humanidad pudo mas que nuestra indiferencia y le cedimos dos de nuestros lugares a condición de que nos íbamos a ir turnando con el restante. Daniel hizo uso de el primer turno a las doce de la noche, mientras Carlos y yo tomábamos cerveza en el entrevagon., conocimos unos chavos que iban a filmar un documental a un lugar llamado Etla que al parecer era una de las paradas que pasaríamos en nuestro recorrido a la ciudad de Oaxaca.
Carlos cansado a las dos de la mañana decidió tomar su turno en nuestro asiento y relevar a Daniel, yo me quede en el entrevagon observando como mi amigo atravesaba el pasillo entre un mar de gente dormitando en el suelo. Mientras yo decidí ir a al baño. Este se encontraba en otro vagón, el tren solo arrastraba 2 , cada uno con capacidad para 40 personas sentadas, pero a lo largo de el viaje habían abordado mas de 100 en cada uno. La cola para utilizar el sanitario era inmensa por lo que dude de lo higiénico que pudiera encontrarse. Regrese al entrevagon y observe divertido que Carlos trataba de despertar a Daniel y este no reaccionaba.
Decidí tomarme una chela, se encontraban en una hielera comunal de esas metálicas con el logo de la cervecería modelo que tienen un destapador incorporado en el exterior. La cerveza se había agotado, pero el agua y los hielos tenían color y olor distinto. Reí cuando me di cuenta que algún vivo había orinado en su interior para evitarse la cola de el baño, decidí hacer lo propio.
Voltee nuevamente al pasillo y divertido nuevamente me percate que Carlos se había rendido en su intento de despertar a Daniel y se había quedado dormido al lado suyo colgado de su asiento aforrándose de el respaldo.
Disfrute de una amena tertulia con los cineastas hasta que llegamos a su destino un pueblito escondido en la sierra que me recordó a aquellos de el viejo oeste, según me comentaron no había carretera por lo que el tren o el burro eran las únicas alternativas para visitarlo. Los ayude a bajar unas cajas que contenían el equipo de filmación y me despedí de ellos.
Me había quedado solo eran las 3 de la mañana y yo no tenia ni siquiera donde acostarme, todos los espacios en el piso de el vagón estaban ocupados por personas durmientes para colmo el maquinista bajo la intensidad de la luz haciendo imposible la lectura, busque sin encuentro un espacio en el piso y me percate que el único lugar posible era el que momentos antes me hiciera reír, la cubierta de la hielera orinada. Ahí con ese terrible olor a zorrillo trate de hacer mi cama, haciéndome bolita sobre la tapadera, pero el vaivén de el tren me hacia rodar hasta que finalmente caí sobre un chavo que dormía en el piso. Después de disculparme volví a subirme a la hielera y me quede sentado sobre ella, me recargue en la pared pero un filo metálico me cortaba la espalda y no me permitía conciliar el sueño. Vi el reloj para contar el paso de las horas, me puse a hacer cuentas pues nos habían dicho que la hora de llegada seria a las doce de el día y me angustie cuando me di cuanta que faltaban 9 horas para que eso pasara.
Cuando finalmente llegamos a Oaxaca, Carlos agito su brazo frente a mi rostro para despertarme de una especie de trance, pues en esa posición me había quedado congelado como un zombi dormido pero con los ojos abiertos.
Con mi cuerpo acartonado descendí de el tren y me desperté divertido cuando vi a los empleados de la estación tratando de despertar a los chavitos de el colegio Madrid, que intoxicados de quien sabe que tanto fueron arrojados junto con su equipaje al suelo de el anden.
Mis amigos y yo pensábamos pasar una noche en Antequera de Oaxaca, pero ya en las calles nos fue imposible encontrar hospedaje, por lo que acabamos parados en el pasillo de un “guajolojet” (autobús de segunda clase) con dirección a la costa. El huracán Paulina había hecho de las suyas con los caminos de la sierra durante el verano anterior, por lo que el recorrido fue lento y peligroso. No pude dormirme a pesar de encontrar lugar en las escaleras del autobús, pero disfrute del paisaje panorámico pegando mi nariz al parabrisas. También iniciamos una plática con el conductor, que con una mano alternaba su pata tiesa entre el acelerador y el freno, mientras se me quejaba de no haber podido tramitar su licencia de manejo aun.
Después de una riña entre el chofer y una señora que deseaba llevar media tonelada de melones en el portaequipaje sin pagar peaje, finalmente llegamos a Pochutla después de 9 horas de recorrido y por ahí de la media noche llegamos finalmente a Mazunte, que en ese año de 1996, se encontraba casi virgen y desconocido para muchos. Recuerdo haber caminado a obscuras, guiado por los ladridos de los perros; recuerdo ese olor como a café mezclado con sal marina, recuerdo haber visto jacalitos donde voces en varias lenguas proferían cantos como de piratas llevando el compás con el entrechocar de las botellas. Recuerdo haber atravesado ese pequeño poblado de apenas 50 familias, con dirección al mar guiados por el sonido de la marea.
Recuerdo el ritual para encender aquella fogata. El destapar de corchos y corcho latas, compañía inesperada de propios y extraños, la musica improvisada sobre la arena, una guitarra, tambores y una gayta; una gran fiesta y otra noche mas en vela. Dormí cuando menos 20 horas seguidas, desperté con hambre.
Días después mientras caminaba a solas, crucé un pequeño bosque, observe un letrero en el cual se leía: “Estas en Punta Cometa sitio sagrado para los habitantes de Mazunte”.
Seguí esa senda y atravesando un desfiladero llegue finalmente hasta aquella gran roca rodeada por el mar, el sol moría en el horizonte. Me senté, saque la pipa de mi abuelo y la fume por primera vez. Pasaron las horas, las estrellas se aparecieron en cantidades que no había contemplado nunca y cuando finalmente apareció la luna, pensé en Rodolfo, “Dartagnan”, mi amigo. Y un año después de su muerte por fin respondí la pregunta que el me hiciera: ¿Cuál es el sentido de la vida?
- “Darte el sentido…”, le dije y una lagrima rodó por mi mejilla.
viernes, julio 01, 2005
"eL vEnAdO Y eL cOLIbRI", 5ta parte
Pues bien se dice que tan solo dos días después de la partida de Huitzol; su hermano, Amatl, se
Pero paso que durante el transcurso de la tercera noche de partida de el colibrí. Todos los habitantes del bosque escucharon antes de que saliera la luna un extraño ruido, como si algo se desgarrara en las cercanías de el claro donde habitaran Xacara y sus hijos, la tierra se levanto y algo se arrastro hacia las afueras del bosque. Cuando amaneció por fin a la mañana siguiente, sorprendidos todos se percataron de que Amatl había desaparecido y tan solo un hueco en la tierra quedaba como evidencia del cual partían surcos simétricos hacia las afueras del bosque, describiendo el camino de su partida y todos se sorprendieron de la determinación de el pequeño arbusto para seguir a su amado hermano a través de el desierto de arena blanca. Las distintas aves y pajarillos de todo color, quienes también fueran hermanos de Amatl, volaron trinando a gritos la noticia a los cuatro vientos,-¡Amatl se ha marchado!- decían, noticia que no dejo de sorprender a cada uno de los habitantes de el Gran bosque viejo.
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martes, junio 28, 2005
La Enfermedad
Otros síntomas inexplicables se me fueron presentando con el tiempo, sensaciones invisibles en todo momento, a ratos eran placenteras otras veces desagradables, poco a poco descubrí que el desagrado y el placer, no eran mas que dos estados de una necesidad, que al ser apremiante producía al primero y al ser saciado aparecia el segundo. Pero los espectros de mis alucinaciones utilizaban este conocimiento para atormentarme y peor aun tener un control total sobre mi persona. De todas estas figuras, dos de ellas eran las que mas aprovechaban esta situación, no negare que mas de una vez cedí a sus caprichos y actué en contra de mi voluntad, llevando a cabo acciones que me avergüenzan pero que me permitieron descubrir conocimientos y experiencias variadas que no enumerare; pero que finalmente desembocaron en mi produciéndome pensamientos y actitudes que no puedo frenar ni controlar. Esto ultimo ha sido lo mas terrible de esta enfermedad, la imposibilidad que me produce para discernir, me ha privado de todas mis libertades y sigue dentro de mi; ya se ha llevado a otros, se que me encuentro sentenciado, no requiero tratamiento, no existe medico o curandero que pueda aliviarme. Me queda poco, muy poco.
¡Que terrible enfermedad me tuve que pescar!!, me han dicho su nombre, lo supe desde el primer momento en que vi esas primeras luces que me condenaron a muerte.
La llaman "vida" y no existe cura alguna.
viernes, junio 10, 2005
"eL vEnAdO Y eL cOLIbRI", 4rta parte
Todos en el bosque sintieron un gran vacío en sus almas, el gran padre de los árboles yacía inerte, su enorme tronco el cual coronaba el centro del Gran bosque, se partió en dos y las aves callaron y, pero fue algo momentáneo, pues se dice que Huitzol acercándose al gran tronco partido lo acaricio con su plumaje tratando de despertarlo, y fue justo cuando halló en donde colocara aquella hermosa flor que le diera su madre, una pequeña esfera de oro puro, tiernamente formada. Huitzol tomándola con su delgado pico, la alzo airozo y mostrándola a todo mundo esta reflejo los rayos del sol e ilumino los rostros de todos los que ahí se encontraban. Ante semejante imagen todos se alegraron y las aves trinaron nuevamente esta vez de jubilo, se dice que desde entonces lo hacen cada mañana al salir el sol en recuerdo de ese momento; pues todos entendieron que la esencia de Ahuetl, gran padre de los Árboles y del Gran bosque, se encontraba en esa pequeña esfera que no era otra cosa mas que la primera semilla, de la cual vienen todas las plantas tanto las que el hombre cultiva como las que libremente nacen por la tierra. Esta primera semilla fue bautizada con el nombre de Omazán que significa primera, en el idioma de los más antiguos.
Huitzol llevo el Omazan con su madre Xacara y ella recibiéndolo con gusto hizo brotar una hermosa flor blanca muy parecida a una copa y ahí fue depositada finalmente la dorada semilla.
Se dice que entonces, Xacara y los demás hijos de Ahuetl, meditaron y a través de sus grandes raíces, comunicaron sus pensamientos uno a otro, hasta que finalmente los árboles del primer bosque, tomaron una decisión en la cual encomendaron a Huitzol una misión, que consistía en llevar el Omazan a través de el Gran Desierto de arena blanca, mas allá de las grandes montañas hasta encontrar la casa de las aguas, lugar donde antaño viviera la lluvia y del cual provienen todas las aguas del mundo; una vez estando allí, tendría que depositar el Omazan en la tierra fértil al lado de las aguas. ¿Que pasaría después de que Huitzol cumpliera su misión?, nadie en el Gran Bosque Viejo lo sabia, solo entendían que esta era la única forma en que podrían sobrevivir.
Huitzol se preparo para partir, apresurado se despidió de cada uno de los árboles del bosque, estos le daban a probar las mieles de sus flores, puesto que sabían, las necesitaría para el largo camino.
La despedida con Amatl fue muy larga, se dice que del pequeño árbol brotaron dos gotas que cayeron en la tierra seca, cual si fueran lágrimas, primeras en la tierra antes que el primero de los llantos. Amatl en verdad deseaba más que nada poder acompañar a su pequeño hermano.
Antes de partir Huitzol regreso con Xacara, la cual pensando en su pequeño hijo y lo difícil de su viaje, hizo nacer una gran hoja plateada que entrego al pequeño colibrí, esta era lo suficiente grande como para cubrirlo durante el día para poder descansar bajo ella y no deshidratarse; pero también era lo suficientemente ligera como para que la pudiera transportar cargándola con sus patas. Este hermoso regalo de Xacara contenía a su vez un pequeño bulbo, el cual contenía agua fresca de un dulce sabor, de modo que Huitzol insertando su largo pico, pudiera recuperar energías e hidratarse, Huitzol trino agradecido por el regalo de su madre y sobando su plumaje contra el plateado tronco se despidió amorosamente de su madre.
Así, tres días después de la muerte de Ahuetl, Gran Padre de los Árboles, Huitzol, el colibrí, partió durante la noche, ayudado por la luz de la luna y se interno en le Gran desierto de arena blanca.
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