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lunes, marzo 14, 2005

eL vEnAdO Y eL cOLIbRI", 3ra parte

<<<---SIGUE DE

Pero paso que sin que nadie pudiera explicar el porque, después de su ultimo viaje la Lluvia no regreso y en cambio llego la sequía, la escasez del agua se sintió mas fuerte que nunca, la brisa partió lejos en la búsqueda de agua y para encontrar a su madre, pero pasaron los meses y la brisa no regreso de su misión.
Los habitantes del Gran bosque comenzaron a preocuparse pues muchos de los hijos de Ahuetl comenzaron a secar y morir, la situación se volvió alarmante. Fue asi que Xacara, madre de los árboles floridos, pidió a su hijo Huitzotl, que volara a la centro del Gran bosque y llevara una de sus flores violetas al gran tronco de Ahuetl, Huitzol no pregunto el por que, pues sabia que Ahuetl ,el gran padre de todos los árboles, sabría que hacer. Huitzol atendió entonces a la petición de su madre y aleteando lo mas rápido que pudo cargo la hermosa flor con su pico, hasta que finalmente alcanzo el centro del bosque, donde el gran árbol Ahuetl, se hallaba y después de comunicar el deseo de Xacara, Ahuetl abrió un hueco en su tronco e indico al colibrí que colocara ahí el regalo de su hija, entonces volviendo a cerrar su tronco Ahuetl también cerro sus ramajes y se dice que permaneció callado cual si durmiera, todos en el bosque esperaron impacientes, Huitzol descansando todo el tiempo sobre una de las ramas de Ahuetl, no se movió durante varios días, ni siquiera para alimentarse o saciar su sed. Y se dice que con el paso de los días fueron congregándose todos sus hermanos aves y pajarillos, venidos de todas las latitudes del Gran Bosque, y que allí reunidos llevaron uno de los eventos mas maravillosos de todos los tiempos, pues entonaron por primera vez un dulce canto, el primer cantar de las aves , dicen que su dulce melodía se asemejaba a aquel silbar de la brisa cuando acaricio por primera vez el ramaje de Xacara.
Se dice que este canto se prolongo durante días y que las aves aun conmemoran ese amanecer del séptimo día con sus cantos matutinos, pues recuerdan que cuando rayaba el alba en el horizonte y el primer rayo de sol toco el tronco de Ahuetl, este resplandeció con un color dorado y sus verdes hojas que se tornaron a un brillante plateado, comenzaron a caer una a una y cuando la ultima hubo caído, Ahuetl el gran padre de los árboles, murió.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

Me esta gustando mucho el relato, tiene buena pinta y promete mucho, felicidades.

Me considero ya todo un fan del Venado y el Colibri. Me gustaría ya terminarlo de leer.

Lo más importante es que por fin puedes dar a conocer y compartir tus escritos, es un buen principio y espero asi continues y cada día nos sorprendas mas con tus historias y novelas.

Enhorabuena Mame!!!

Cuac