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martes, febrero 07, 2006

"eL vEnAdO Y eL cOLIbRI", 6ta parte

<<<<----SIGUE DE

En un principio fue difícil para Amatl arrastrar sus raíces fuera de el suelo, pero haciendo uso de sus ramas superiores se impulso fuera de la tierra y una vez liberado hizo uso de todas sus extremidades para impulsarse, estas se desgastaban por el arrastre, hasta que finalmente tan solo con cuatro fuertes ramas comenzó a propulsarse, caminando lentamente en un inicio y después trotando a una velocidad moderada, una vez que se acostumbro a esta forma de movimiento y se dice que de esta manera el pequeño arbusto se convirtió en el primer ser que impulsándose con piernas camino a través de el Gran desierto de arena blanca.
Amatl viajaba por las noches y durante el día, descansaba enterrando sus raíces en la arena para buscar la mayor cantidad de agua posible, que por lo general tan solo eran pequeñas gotas que estaban atrapadas bajo la arena a gran profundidad pero para Amatl eran su única oportunidad de supervivencia y por eso las almacenaba como si fueran tesoros dentro de su tronco y de esta manera podía proseguir su caminar en cuanto el sol desaparecía en el poniente.
Diez días pasaron desde que Amatl partiera de el Gran bosque viejo, el cielo se aclaraba ante el nuevo amanecer, cuando en el horizonte como a un día de camino, Amatl diviso un punto brillante, el cual como si fuera un espejo reflejaba la luz de el sol naciente y a pesar de llevar caminando toda la noche, el árbol caminante, no detuvo su marcha y al contrario inicio un trote ligero, ilusionado por la esperanza de que ese reflejo fuera producto de la hoja plateada, que Xacara diera como regalo a Huitzol antes de su partida.
Amatl camino todo el día y toda la noche siguientes, hasta que finalmente cuando faltaban pocas horas para el nuevo amanecer, el arbusto halló ahí sobre el suelo, la hoja plateada que viera reflejar la luz de el sol el día anterior, con cuidado la levanto y descubrió bajo ella a su pequeño hermano, que sometido por la inclemencia de el gran desierto, yacía agotado y sediento hasta el limite de sus fuerzas. Amatl derramo nuevas lágrimas pero no de llanto si no para reconfortar con parte de sus reservas de agua, al pequeño colibrí, este abrió sus ojos y agradecido trino de alegría ante el milagro de la presencia de su hermano.
Amtl se alegro de que el pequeño respondiera satisfactoriamente, y levantándolo con sus ramas con todo y la hoja plateada, lo coloco sobre su cresta donde Huitzol pudo descansar mas seguro; despues planto sus raíces para poder reunir toda el agua necesaria y asi continuar su viaje lo mas pronto posible.
Aquella noche Huitzol despertó animado y más aun cuando descubrió que el bulbo de su hoja plateada nuevamente se encontraba lleno. Trino alegremente y comenzó a volar dando vueltas en torno a su querido amigo y hermano.
Los dos hermanos iniciaron la marcha nocturna y mientras cruzaban el desierto, se platicaron los pormenores ocurridos antes de su encuentro. Huitzol aun no podía creer en como la fuerza de voluntad y el cariño que sentía su hermano por él, habían logrado el milagro que le permitiera caminar.
De esta manera los dos hermanos se apoyaron durante varios días y descubrieron que el que camina acompañado camina menos, el camino era en definitivo más fácil no solo por que Amtl proveía a ambos de agua extraída del subsuelo sino por que la compañía aligeraba la carga.
Cierto día que Huitzol sobrevolaba el desierto a una gran altura, diviso en la lejanía un gran montículo de tierra y pensó que pudiera ser alguna de las montañas de las que había escuchado tiempo atrás y que su madre, Xacara, mencionara como protectoras de el Gran Valle, donde se encuentra la casa de las aguas que era a donde se dirigían. El colibrí se alegro y descendió en busca de su hermano para comunicarle su hallazgo.


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