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miércoles, abril 30, 2008

Hesperis


En el transcurso de marzo pasado, participé una vez más en el concurso que Alberto Chimal, lleva a cabo todos los meses en su pagina Las Historias, finalmente obtuve una mención con la historia que titula este post. Como siempre lo que se pide es bastante sencillo:


1) Suponer que esta imagen ilustra una historia.

2) Imaginar cuál es esa historia: qué está pasando allí, qué momento se anuncia, por qué, quiénes están allí, qué hacen.

3) Escribir la historia, en forma de cuento brevísimo (minificción), en los comentarios de esta misma nota.
Aqui les dejo la historia que esta imagen me inspiró y espero que ustedes tambien piensen y me hagan llegar las propias, al menos en los comentarios de este post, saludos!!
Hesperis.
Hace tiempo que no pego los ojos. Mis manos ya no se tocan, ya no conocen su textura la una de la otra. La tierra presiona la planta de mi pie derecho, siento todo el peso del mundo sosteniéndose sobre mi pierna, tanto dolor, miseria, injusticia. Pero más pesados y dolorosos son los pecados del cielo, por eso para sostenerlos uso todo mi cuerpo, desde el talón a la coronilla.Pocos son ya los que recuerdan mi nombre entre los seres que habitan los llanos y los valles, los mares y los cielos. Desde aquí, la isla de Hiperbórea, yo los observo. Dentro de todos son las aves las que más quiero, ellas van y vienen de sur a norte, de norte a sur, realizando impresionantes migraciones para alimentarme con los frutos del trópico. También es para reconfortarme que los seres del océano recorren tantas distancias; ahí los brincos del pez volador, allá también los chorros de agua que producen las ballenas imitando a los géiseres de la tierra.Cuidar del mundo no es difícil mas no tolero la ingratitud. ¿Hombres por que ya no vienen a buscarme, por que me han dejado aquí sola? Tanto ha sido su machismo, que no reconocen siquiera mi sacrificio, ya no es a mi a quien honran con sus templos, no es mi imagen con brazos extendidos la que colocan en sus cruces. Mientras yo resisto ustedes pequeños seres, invaden todos los rincones de la creación, devastando los bosques, ensuciando los mares y contaminando los cielos. ¿Que sucederá cuando las aves ya no traigan mi alimento, ni las ballenas me alegren con su aliento? Yo tan solo espero y espero, como bien dice mi nombre. Tenían que haber sido tan parecidos a su padre, ese haragán que hace tantos miles de años se fue por cigarros con su amigo Hércules y me dejó encargado su trabajo, lo peor es que ya no aguanto la vejiga, otra vez tendré que hacer del baño; esta vez durará más de cuarenta días.

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