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martes, junio 03, 2008

RECOMIENDO: LOS PASOS PERDIDOS


Un músico, cuya vida se desliza entre las adulteraciones y los falsos valores de la civilización, emprende un viaje al interior de la selva sudamericana en busca de unos primitivos instrumentos musicales de los aborígenes. En contacto con la naturaleza virgen y con seres que viven una existencia bastante elemental, se ve retrotraído al pasado y al mismo tiempo cree renacer, y siente renovada su capacidad para emplear más plenamente sus facultades, como la de amar, por ejemplo. Olvidándose de su esposa y deshaciéndose de una amante decadente y pervertida, acepta el amor íntegro y simple que le ofrece Rosario, una morena que se designa a sí misma, expresando su entrega, "Tu mujer". Pero no se cortan así de simplemente las cadenas que los atan al mundo "civilizado". Alejo Carpentier plantea una búsqueda y un viaje que tiene por única meta encontrar el sentido. El narrador-personaje innominado sale del teatro de la ciudad (hay que recordar que Ruth, su esposa, es actriz y vive bajo la capa de los maquillajes, disfraces y representaciones) para ingresar a la selva, universo primigenio, auténtico y donde el tiempo se ha detenido. Sin embargo, cuando el personaje sale de nuevo a la civilización en busca de más papel y tinta para escribir su “Treno” u obra musical inspirada en la Odisea, ya no podrá volver a Santa Mónica de los Venados o el paraíso como él lo llama; la puerta se ha cerrado. La fuerza poderosa de la selva se ha encargado de hacerla desaparecer.

Esta aventura prodigiosa conecta al protagonista con el mundo que creía haber perdido, después de años de vivir en New York y asimilar su cultura heterogénea. New York representa, entre otras cosas, el ‘allá’ que archiva en bibliotecas, museos y universidades la cultura y saberes latinoamericanos. El encargo que el anciano Curador del Museo Organográfico le hace al narrador-protagonista es “conseguir unas piezas que faltaban a la galería de instrumentos de aborígenes de América aún incompleta. Queda claro el carácter despojador que tiene esta cultura dominante, representada en el personaje del Curador. Asimismo, queda manifiesta la legalidad de lo escrito, en contraposición al carácter oral ejemplificado en la negación de Rosario de firmar un papel donde se legalice el matrimonio o el verdadero Treno del hechicero indio. En el capítulo I (con fecha de escritura 4 de junio) nos da todos los antecedentes para comprender por qué el narrador decide aceptar la petición del Curador: Él siente un vacío insuperable viviendo en la Babel moderna.

El capítulo II y los siguientes adquieren características de diario de viaje al ser antecedidos por día y mes. Se aprecia cómo va cambiando el tono narrativo a medida. Al principio, el narrador utiliza un discurso abigarrado de citas y fórmulas retóricas sin uso, vacías. Luego, se apropia del discurso de los viajeros-científicos del siglo XIX, para terminar en el discurso antropológico propio del siglo XX. Sin embargo, el diario de viaje abre una puerta a las otras ficciones latinoamericanas: Los recuerdos del porvenir, Cien años de soledad (donde llueven mariposas rojas) por ejemplo. Y a las propias del autor: El reino de este mundo, El camino de Santiago, Viaje a la semilla, El siglo de las luces, todas citadas en la novela. Las citas al Génesis y Apocalipsis, la reescritura del Diluvio Universal por los antiguos habitantes de Santa Mónica de los Venados, el Popol Vuh (archivo precolombino que profetiza la rebelión de los objetos contra su creador) referido por Fray Pedro, el poema épico oral indio que Fray Pedro reconstruye, la selva que no puede ser recreada por la palabra, vienen a confirmar la idea del tiempo mítico que construye y destruye y vuelve a moldear las instalaciones culturales del hombre: la música, las ciudades, los libros.


Santa Mónica de los Venados es fundada como lo hicieron los primeros conquistadores, está siendo fundada en un presente que parece ilimitado en las mismas limitaciones de la historia novelada. Es una ciudad en vías de orden (en términos de Ángel Rama) en cuanto ya tiene leyes escritas, actas de bautizo, defunción y matrimonios, en aquellos cuadernos escolares. El fusilamiento de Nicasio, el leproso que viola a la niña, es el ejemplo de una ley punitiva; también es el asesinato de Fray Pedro por parte de los indios, el otro lado de la medalla. En relación a otras ciudades, esta ciudad y sus habitantes no codician el oro, no es para nada el Dorado.


El deseo del protagonista de papel y tinta, es decir, del registro destinado sólo a la creación artística, entra en choque con estas leyes y actas básicas. La naturaleza de por sí es artística y mágica, lo comprueba el propio protagonista al presenciar la Danza de los Árboles o al sentir los beneficios del sol como fuente vital y regreso a la matriz . De este modo, el dogma de que todo lo escrito es verdadero se derrumba como las ruinas de un New York apocalíptico. Los ritos y tradiciones cobran su único y verdadero sentido cuando son vistos en su momento de nacer. Nuestro protagonista vuelve sin desearlo al mundo de lo moderno, y queda atrapado en la jaula de sus urbes, hace la parodia del falso héroe, prueba en un corto tiempo las mieles de la fama para estrepitarse inmediatamente a la ignominia. Todos debiéramos hacer un viaje a nuestra semilla es la mayor reflexión que se puede extraer de este texto, solo así nuestro tallo podrá seguir creciendo y hacer a nuestros ramajes encontrar el verde y la flor nuevamente.


Y como ya es mi costumbre les dejo el video de L'orkestre des pas perdus, banda Canadiense, que se presento en el pasado festival Ollinkan, espero les guste.

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